Thursday, May 26, 2005

Yimis y Botas

Si Marylin Monroe y Joe Dimaggio fueron el matrimonio típico de la Nueva York bohemia del Estado de Bienester, pues Yimi y Botas son el arquetipo de la pareja promedio en la miserable Buenos Aires del nuevo milenio...

¿Quién no cruza un domingo por la tarde, en el centro comercial amigo, a un Yimi junto a su Botas, con sus respectivas caras de orto, dado que ella quiere detenerse frente a las marquesinas de Ricky Sarkany, mientras él la empuja (de la mano, claro) a Falabella, con el fin de comprar un estuche de CDs para el estéreo nuevo del auto de papi?

Entonces, al finalizar el paseo, discusiones en el segundo subsuelo del estacionamiento, todo por algo tan insignificante, pero en fin, Yimi y Botas creen que a través del reproche generan un anticuerpo que resguarda el supuesto amor que se juran...

En el viaje de regreso no se dirigen la palabra. Yimi deja a Botas en su hogar, ella no lo saluda, desliza un reproche, él se pone jodido, ella llora, ¿el fin del amor?

No. Al día siguiente, o incluso esa misma noche, alguno de los dos llama para disculparse... Ambos se inflingen culpas a sí mismos, porque, caramba, resulta que sí se aman (risas).

Y se reestablece el orden inicial, hasta que Yimi dice el miércoles "vamos a ver la última de Jim Carrey", Botas acepta gustosa, y caramba, la última de Jim Carrey no es una comedia, sino un cuento gótico-infantil sobre unos huérfanos que la pasan muy pero muy mal... Y entonces, de nuevo, discusiones en el segundo subsuelo del estacionamiento...

Y así sucesivamente...

Aunque, claro, esto es sólo el inicio...

2 Comments:

At 1:37 PM, Blogger paula said...

vos sos como un yimi genius, o culto, nop?

 
At 11:48 AM, Blogger Mundo del Cinismo said...

Nope. Tan sólo 15% Yimi (con picos de 50%).

 

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