Friday, September 23, 2005

Elvis

Unos 700 discos compactos, más de 2000 discos en mp3, alrededor de cien vinilos; pero por alguna razón terminan sonando dos o tres grabaciones piratas, en vivo, del último Elvis. Lo cual dispara no pocos recuerdos e imágenes:

-Parque Rivadavia, domingo por la mañana, un amigo saluda con distancia a un cuarentón jodido, dueño de una reconocida disquería, que observa el estado de unos vinilos con grabaciones del Elvis de los 50.

-medianoche de un miércoles de mayo de hace un par de años, cine Cosmos, proyección de "Elvis: that`s the way" (film que en un mundo más justo, debería estar a la altura de "Citizen Kane"), baladas melosas y paneos de un séquito à la "Goodfellows", que inexorablemente marcan el principio del fin.

-un libro de texto de inglés elemental, llamado Streamline, donde leí por primera vez las palabras Tupello y Graceland.

-Greil Marcus escribiendo "he`s singing his heart out", tras una revisión de "Jailhouse rock".

-el cajón de una librería de Mar del Plata, al que no se sabe muy bien cómo llegó una traducción al italiano del primero tomo de la biografía de Peter Guralnick.

-el Coronel Parker, en el velorio de Elvis, con gorra de baseball y presionando a Vernon para que firme sin leer un contrato no muy conveniente.

-una copia pirata, sin subtítulos, de "Mistery train", con Buscemi haciéndolas de peluquero y una troupe de admiradores freaks paseando por Memphis.

-la letra de "In the ghetto", lo más cercano a una novela de ciencia ficción en la que Juan Carlos Blumberg es elegido presidente.

-una película horrible, en la Lugones, mezcla de eurotrash y sensiblería de cool afrancesado, con Johnny Holliday (ex marido de Sylvie Bartan) imitando al Rey (y el recuerdo inexorable de una serie B en la que Nick Nolte dice a su amigo francés: "nosotros les dimos a Elvis, a Hendrix, a Chuck Berry, a Brian Wilson, a Randy Newman, a Little Richard y a James Brown, ustedes nos dan a Johnny Holliday")

-un casamiento familiar, aburrido y vulgar como toda boda, al que llega la novia y de pronto comienza a sonar "Always on my mind", y lamentarse porque, por una vez, la versión de Willie Nelson no es la mejor.

-Priscilla fugándose de Graceland con su profesor de karate, y Elvis contratando a un asesino profesional a pesar de las advertencias de su séquito, y el asesino yéndose con el dinero sin cumplir con su parte del trato.

-Elvis desapareciendo de su Xanadú y apareciendo en la Casa Blanca, sin cita previa, ofreciéndose a Richard Millhouse Nixon como colaborador en la lucha contra las drogas, Nixon dándole una placa simbólica para que deje de molestar, y Elvis deteniendo el vuelo de regreso a Graceland, porque vio drogadictos, o tal vez comunistas.

-teorías conspirativas en torno a la letras de "Suspicious minds", sobre la imposibilidad de enamorarse de una persona con pensamientos peligrosos (para la seguridad nacional, el mundo libre, o lo que fuere).

3 Comments:

At 3:08 PM, Blogger Bande à part said...

¿Te acordás del charlatán jocoso del Casino en el film de Sanders? Sería un participante obligado de un post imaginario que se podría titular: "La disquería de Sergio, sketches"

 
At 3:45 PM, Blogger Mundo del Cinismo said...

Claro, uno de los que el 20 de diciembre de 2001 sale con Sergio Kruger a azotar a los lúmpenes que violan el derecho a la prodiedad privada.

 
At 1:27 PM, Anonymous Conde Barijho said...

Elvis me hace acordar a una compañera fan de Elvis, fea como menemista de primera hora.

 

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