Monday, October 09, 2006

Walsh, activista

Tanto se ha escrito (y dicho, sobre todas las cosas, dicho) acerca de Rodolfo Walsh, que se ha llegado a sobrevalorar su obra mediante barrabasadas como poner su Operación masacre muy por encima del A sangre fría de Capote, simplemente porque le precede en algunos años. Nada trascendente, a sabiendas del analfabetismo tan Nacional Buenos Aires de nuestros críticos y teóricos, que pueden dejar pasar una muy digna edición en castellano de los cuentos de la faulkneriana Annie Proulx, para luego acusar "oportunismo" cuando se reimprime sólo gracias a que uno de los relatos fue descuartizado por alguna subsidiaria "independiente" de Hollywood.

Lo que importa es que no hay que ser un apasionado de Walsh para bienvenir, y disfrutar, sobre todo disfrutar en tiempos de tan pocos lectores agudos y tantos escritorzuelos wannabe de nacionalistas analfabetos y afrancesados teóricos a la moda, disfrutar de los dos volúmenes de Enrique Arrosagaray sobre el Walsh activista.

Editados por Catálogos, Rodolfo Walsh en Cuba - Agencia Prensa Latina, militancia, ron y criptografía y Rodolfo Walsh, de dramaturgo a militante se leen con mucha más agilidad que tanta mucho más promocionada literatura "setentista". En parte gracias a su estructura à la George Plimpton de testimonios fragmentados y cruzados que, más que apelar al lugar común, observan siempre lo que hay por debajo. Nada de sentencias pretenciosas como en las novelas sobre el período que firma cierto lambiscón de la señora Sarlo.

No menos importante resulta que no haya una mirada nostálgica del supuesto socialismo que no fue, ni de la lucha armada; sino que importa la vida y obra de un hombre que eligió vivir como pensaba. Lo cual no habrá sido lo más inteligente de su parte, pero respetable al fin. Tal vez algún día nuestra mentes prodigias se olviden de la estupidez de los idealismos y aprendan a mirar con las tripas en donde hay historias secretamente increíbles, como la toma del regimiento de Azul por parte de civiles, o la destrucción de la Fundación Constancio Vigil (en donde amén de una escuela funcionaba un criadero de castores y una editorial que supo hacer pública una edición en tres tomos de la poesía completa de Ortiz).

2 Comments:

At 3:21 PM, Anonymous Ivana said...

Lo del hombre que elige vivir como piensa y morir por lo que piensa está muy bien e incluso aporta al folclore, el problema es la mitificación de un tipo que, además de todo, era un gran escritor (la saga de los Cuentos de Irlandeses, por nombrar algo) y cuya pluma fue vedada por la dirigencia montonera que lo llevó a pensar que el oficio del militante y el del escritor / intelectual eran incompatibles. Por lo demás, la leyenda del hombre comprometido con sus ideales tendría que ser recordada siempre, la Carta Abierta, sin ir más lejos, pero, yendo más cerca, el olvido del Walsh-escritor-de-policiales en favor del Walsh-peronista-comprometido me parece una barrabasada.

 
At 7:47 PM, Anonymous Marcelo said...

buen comentario el de ivana, y buen post el tuyo, Mundo del cinismo.
efectivamente, la mitificación de Walsh militante contribuye a difumar la imagen del Walsh escritor.
si bien es verdad que "Operación masacre" es una gran obra, también es verdad que "A sangre fría" la supera, vis a vis, en su género.
pero no se trata de una competencia esto, no?
lo importante es rescatar, me parece, al hombre que se obligó a vivir como pensaba (a diferencia de los que hoy reivindican esos años, pero en los '70 se limitaban a ejercer de abogados litigantes en quiebras en las tierras de Santa Cruz), pero también el escritor, a ese escritor que era, antes que militante, un excelente escritor. Y rescato, además de lo que mencionan Mundo e Ivana, un cuento de él: "Nota al pie". Magnífico.
saludos

 

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