Sunday, January 28, 2007

Desesperación

Una noche, con un ligue (tal vez lo suficientemente bebidos como para exhibir tal vulnerabilidad), cada uno pasó a enumerar una lista de cosas que lo obligarían a abandonar a su cita. "Que beba fernet", "que use slips en lugar de boxers", "que tenga entre sus discos uno de Ricardo Arjona", "que no te tenga en consideración a la hora de acabar", "que se muestre en contra del aborto y a favor de la pena de muerte", "que llore al final de una película con la fuckin` China Zorrilla", "que haya votado al menos una vez por algún derivado del partido justicialista", "que sea lo suficientemente vulgar como para llevar dos prendas de ropa interior que no combinan". Tal vez la lista de ella incluía "que haga una lista de cosas por las que dejaría a un ligue", porque lo cierto es que nunca más supe de ella (o sí, pero no viene al caso).

El punto es que, si acaso estás leyendo por error, por curiosidad o para recordar lo más infeliz del pasado y valorar aún más la dicha aparente del tiempo base; debo agregar que no dudaría en dejar a alguien si me dice cuánto detestó Desperate characters, de Paula Fox. O si lo confunde con Desperate housewives, en cualquiera de sus versiones.

Hace unos meses, en algún lado, comentaban el lanzamiento de la versión en castellano de esta novela, a treinta años de su edición original. Lo que habla de lo provinciano que se ha vuelto el ámbito de lecturas en castellano. Este rescate tan tardío corría por cuenta de Editorial El Aleph, por lo que su costo en Buenos Aires equivalía (y equivale) a más del 10% de una corona de marfil, el 60% de la cuota mensual de un monotributo y más de seis meses de matrícula de la asociación de ex alumnos de la Escuela de Payasos. Por fortuna existe el periodismo, o mejor dicho, la cobertura de eventos en las que se desvían viáticos para consumos personales.

Así dimos con la traducción de Rosa Pérez Pérez de Personajes desesperados, que al igual que su reedición en inglés de 1999, cuenta con prólogo de Franzen. Y es cierto que el autor de Las traducciones cuenta demasiado para alguien que todavía no empezó a leer el primero de los trece capítulos, pero no deja de señalar detalles muy perspicaces. Como el continuo clima siempre a un grado de la ebullición que se respira en la lectura de la novela, en contraposición a la abundancia de objetos ya destruidos por la ira: la ventana de una casa burguesa en la que tiran una piedra, una radio que la protagonista obsequia a un amante (y que al notar que fue reemplazada por otra, imagina cómo se deshizo de la misma), toda una casa de fin de semana asesiada por el vandalismo, un tintero que el esposo de la protagonista estrella contra una pared.
No hay mucha historia que contar. Apenas los días de un matrimonio de intelectuales de clase media alta, sin hijos, cuando él es dejado por un socio que lo considera un reaccionario, y ella le da de comer a un gato callejero que le obsequia una mordida. Todo en el marco de un país que no termina de hacer aguas ni de emancipar a sus sectores más relegados. Tal vez el libro se puede resumir en un paisaje que la protagonista observa camino a su casa de fin de semana, en el que las lápidas de un cementerio se funden con las viviendas de un barrio de negros. Y las lápidas parecen mostrar mucha más vida, por supuesto.

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5 Comments:

At 2:12 PM, Anonymous Marcelo said...

hace un tiempo que no te visitaba por aquí, y volver a hacerlo, a la vez que encontrarme con este comentario del hermoso libro de Paula Fox, es doblemente placentero.
vengo recomendando ese libro desde hace unos meses, cuando salió a la venta, y aquellos (pocos) que me hicieron caso, están fascinados.
coincido con que el prólogo de Frazen es demasiado explícito, y de hecho, entre mis recomendaciones estaba el salteárselo (o leerlo al final de todo).
un buen reencuentro con MdC, entonces.
un abrazo

 
At 6:56 PM, Blogger Mundo del Cinismo said...

Haciendo una recomendación del tipo "lo que compraron este libro también llevaron", viene al caso mencionar cualquiera de las dos novelas de Rick Moody editadas por Destino: La tormenta de hielo y America ocaso. Especialmente la primera, lo más parecido a Paula Fox escribiendo sobre el crimen de Norita Dalmazzo.

 
At 7:23 AM, Anonymous Conde Barijho said...

Mi estimado Sr. Mundo del Cinísmo! Tanto tiempo hace que no pasaba por acá. De 'leí una vez y volví a comprar' incluyo tu blog, que lo pasé a un par de amigos y confesaron que era el único un blog que miraban asiduamente.
Me andan recomendando a Restrepo, hacen bien?

 
At 3:34 PM, Blogger Mundo del Cinismo said...

Chipi, no leí a Restrepo, pero latinoamericanos, en general, evado. Pero bueno, no deja de ser un prejuicio. ¡Y espero estar pronto en tu blog de separados al nacer!

 
At 8:09 AM, Blogger Mr. Goodman said...

Faltaba más! Una foto suya, un scotch y un rapto de inspiración es lo que lo separan su aparición en el blog, de ahora en más bautizado 'Junior' (en honor a Dany D. y Arnold Sch.).

 

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