Tuesday, June 28, 2005

El populismo acrítico del “Nuevo" Cine Argentino

En vísperas de la crisis de diciembre de 2001, la intelligentzia de siempre ponía su atención (y la sagacidad que cree que la caracteriza) en la edición en castellano de “No logo”. Nada sorprendente, considerando que los silogismos tan correctos como lineales denunciados por Naomi Klein en su manual para colegios privados, servían como perfecto correlato en esos meses en que “Kid A” de Radiohead disfrazada de sofisticación el gesto amanerado, y el staff de la revista El Amante incursionaba en la dirección del Festival de Cine Independiente del Abasto Shopping Center.

Por entonces, un libro mucho más ambiguo perecía el silencio: “BoBos en el paraíso”, de David Brooks. Lo usual, demasiado lineal para la jerga académico-posestructuralista, demasiado humorístico para las buenas intenciones de la opinión pública y el electorado todavía desencantados con la renuncia del vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez.

Tal vez en su creciente miopía, nuestros “progres” se negaban a aceptar que su analista más suspicaz no sólo era un discípulo del fascista Irving Kristol, sino él mismo un agente del Imperio, asiduo colaborador del The Wall Street Journal. Dejando en evidencia, una vez más, que su pluralismo, amplitud y tolerancia se asemejan más bien a un gesto reaccionario. La lente del progresismo puede convertir a mano de obra desocupada como Kostecki y Santillán en mártires libertarios de la talla de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti; pero ay de quién se atreva a valorar una idea que no provenga del círculo vicioso de las buenas voluntades.

Y qué mejor evidencia de esta corrección política teñida de populismo acrítico que el llamado “Nuevo” Cine Argentino. Teórica y mitológicamente surgido como reacción ante un modelo formalmente pobre y discursivamente pretencioso; el “Nuevo” Cine Argentino surge en los noventa como Alianza para la alternativa (“Historias breves”, “Mala época”, “Pizza, birra y faso”), luego se vuelve transitoriamente cool durante el breve receso en que la pizza con champagne es reemplazada por el sushi con agua mineral sin gas (“Sólo por hoy”, “No quiero volver a casa”, “Sábado”, “Caja negra”), hasta decantarse por un discurso ingenuamente optimista del tipo “un nuevo cine es posible, un nuevo país también” (“Whisky Romeo Zulú”)*.

En cuanto a su temática, parafraseando a Alfredo Grieco y Bavio, si en la Argentina existiera un partido similar al del hoy olvidado Jörg Haider, “sus votantes serían personajes del nuevo cine argentino, involuntarios cultores de la pizza, birra y faso”. Nacionalismo en apariencia conciliable a su estrecho lazo con los vestigios del Estado de Bienestar que encarnan las fundaciones y mecenas de Europa, a la hora de recuperar costos frente a un mercado interno insatisfactorio.

Más que por el parricidio, el “Nuevo” Cine Argentino se caracteriza por una cierta negación de la historia. De ahí que salvo excepciones muy rara vez se atreva a jugar con reglas de género, identificándolas en su ignorancia con el entretenimiento más vacío: parecería que los géneros sólo son posibles sí y sólo sí cabe la estupidez nonsense (“Balnearios”, “El amor (primera parte)”) o el detalle antropológico (“Un oso rojo”, “El bonaerense”).

Mientras la Norteamérica de los 30 encontraba su representación cinematográfica en los bajos fondos, desarrollando el film noir y el rostro impenetrable de James Cagney; la Argentina del nuevo milenio bien perece ante la tristeza crónica de niñatos abonados al BAFICI, o bien hurga entre la etnografía de Lisandro Alonso y los diversos grupos y subgrupos de cine de “base”, piqueteros et quelques autres. Manteniendo como denominador común, claro, la incapacidad para observar el detalle. Si hasta Naomi Klein filmó recientemente un documental sobre fábricas tomadas...



* Vale aclarar que no se trata de una periodización lineal, sino de categorías flexibles que perfectamente se combinan, o bien subsisten residualmente más allá del recorte histórico asignado.

10 Comments:

At 11:49 AM, Anonymous Harry Haller said...

Y con Darín, que es ídolo en la Península Ibérica, ¿qué hacemos?

 
At 12:23 PM, Blogger Mundo del Cinismo said...

Personalmente creo que es nuestro Tom Hanks, y me cae muy bien Tom Hanks.

Sigo sosteniendo que si hay una gran obra maestra del cine nacional de los últimos años, no es "La ciénaga" sino "Nueve reinas".

Benson y Aires defienden la remake (no por sostener una calidad objetiva, sino porque son dos desequilibrados mentales que van tras lo oscuro -de Scorsesse les gusta "Boxcar Bertha" mucho más que "Taxi driver" o "Ranging Bull", y de Copolla prefieren "Finian`s rainbow" a "Apocalipse now!" o la saga "El padrino".

 
At 12:31 PM, Anonymous Harry Haller said...

Prefieren THX 1138 a Blade Runner?

 
At 1:00 PM, Blogger Mundo del Cinismo said...

jajajajajaajaaja ¡exacto! y de Spielberg "1941" antes que cualquier otra; y todo John Landis, claro (especialmente "Los hermanos caradura", "Mujeres amazonas en la luna" y "Oscar").

Y todo Joe Dante, obvio.

 
At 8:30 PM, Anonymous sergio said...

Benson y Aires casi nunca van a al cine, todo lo consiguen en video o dvd . Y después de años de haber sido estafados por los cuarentones jodidos de liberarte, que los timaban para conseguir sus rarezas, decidieron poner un video club

 
At 8:39 PM, Blogger Mundo del Cinismo said...

Sí. Pero el principal inversor del videoclub es un gangster muy jodido apodado Joe Pesci Chileno.

Aparte de Aires y Benson hay un tercer empleado, en otros tiempos proveedor de porno, llamado Guille Sierra. Hizo de Pinoccio en "Picoccio de Aires y Benson"

 
At 8:49 PM, Anonymous sergio said...

Perfil de Guille Sierra: Un lumpen menemista, un pícaro al estilo Lazarillo de Tormes, pero Nazi. Usa chomba celeste y pantalones blancos. Su hobby es atacar a los artistas callejeros y estafar arreglando electrodomésticos a ancianas. Viste un saco de pana rojo, que usaba su tío campeón del yoyó bronco. Admirador confeso de Gerardo Sofovich, divide su tiempo entre el club de Box “juventud que lucha”, con su amigo Meningitis en el buffet, y su servicio de delivery de porno. A veces se hace pasar por médico para saciar su adicción a la comida de hospital. Defiende a toda costa la ética del trabajo, y deja mensajes en los contestadores de algunas radios. No tiene ninguna inquietud artística

 
At 2:42 PM, Anonymous Dejá-Vu ah ah said...

Estimados DATEROS.

En este concurso de data y de egos, a mí sólo me resta ir a leer la revista Para tí

 
At 7:30 PM, Blogger Mundo del Cinismo said...

Pues es un país libre. Adelante.

 
At 12:06 PM, Anonymous Sergio said...

Pero de nuevo, los grandes relatos están basados en la camaradería.

 

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