Thursday, June 29, 2006

Responso

Una vez más, una tarea vulgarmente cotidiana. Bajar el correo y que por el canal de chat una de las pocas amistades que se hacen en este ambiente pregunte si es cierto que murió Fabián Bielinsky. Y no. No tendría que ser cierto. En marzo pasado se lo veía saludable, en Mar del Plata, circulando como uno más cuando era miembro del jurado de la competencia. Fumando uno de sus cigarritos y charlando, a un costado de la fiesta en que funcionarios y jerarcas de la modesta industria bailaban y bebían. El hombre que convocó y recaudó millones alrededor del mundo con una ópera prima tan perfecta que no aspiraba más que al entretenimiento digestivo, vestía campera de jean y se detenía en el lobby del Auditorium para dejar pasar a alguien con quien sin querer se cruzaba.

Amaba realmente el cine. A diferencia de tanto documentalista semi-analfabeto y cool-tor del llamado "Nuevo Cine Argentino", Bielinsky creía en la narración pero también en el cine como condición reflexiva. Podía explicar las influencias de cada plano, y exponer los valores de un film o director que no necesariamente habían influido en su obra. La mejor prueba de cuánto amaba ser un espectador está en su "disidencia" como jurado del último festival de Mar del Plata, cuando la demagogia optó por entregar el máximo galardón a un ejercicio de estilo tercermundista.

El mejor elogio que se me ocurre es una cita de Truffaut (ese otro hombre que amaba las películas -al punto de vivir la experiencia a través del cine) respecto a Citizen Kane. Que al verla, se encontraba en Welles a un amigo. Lo mismo se puede decir de los dos largometrajes que llegó a dirigir Bielinsky: el tan sofisticado como exquisito mecanismo de cajas chinas y espíritu porteño (y no por ello costumbrista) Nueve reinas, y el oscuro pero igualmente ameno estudio de personaje cuidado hasta en el arte del afiche (parafraseando a amigo Merrick), El aura.

La prueba de su genio es que todos tenemos una anécdota con él. Yo lo entrevisté en abril de 2003. Cuando el guión de El aura no estaba concluido y sus productores viajaban a Cannes con el fin de prevender el proyecto. No hubo agentes de prensa que citaran en hoteles de diseño y pautaran tantos minutos de entrevista. Ni un director hastiado que más que responder lo que preguntan contesta lo que hubiera preferido que le preguntaran. Acababa de mudarse a un estudio en un edificio de la calle Darwin. Sobre el único mueble que tenía de momento, estaban los DVDs de La conversación y Deliverance.

Le pregunté si era cierto que de adolescente tenía en su habitación un póster de esta última, lo que llevó a hablar del cine norteamericano de los setenta, y cómo lograba siendo un adolescente pasar las restricciones. A lo que respondió que se hacía pasar por sordomudo. Yendo a cines de barrio y entregando una papel que decía "una entrada, por favor", que luego guardaba en su habitación como pequeños trofeos. También contó que por entonces su sueño era tener un cine en su casa, y acto seguido giró su computadora portátil y abrió el archivo con los títulos de su colección personal. Hasta tenía el único largometraje dirigido por Bruce Geller, conseguido en copia pirata por alguien de un estudio, a pesar de que "los recuerdos que uno tiene de chico a veces son lamentablemente distorsionados".

Ya no está entre nosotros. Pero nos deja dos películas por lo menos extraordinarias.

5 Comments:

At 8:07 PM, Anonymous merrick said...

Yo me enteré escuchando la Rock & Pop (que tenía prendida una amiga en el trabajo), y juro que pensé que era un chiste, una noticia falsa, como la que inventaron hace unos años de que Phil Collins se había muerto. Pero no. Era cierto, lo cual, además de ser lamentable, deja una sensación de extrañeza, teniendo en cuenta que lo vi el lunes a la noche ganar el Cóndor de Oro a la mejor película, y ayer lo vi en una entrevista en "El acomodador". Es como que el tipo que gane el oscar se muera dos días después.

 
At 2:27 AM, Anonymous Cecilio said...

Yo abri ayer clarin.com para satisfacer mi fiebre de noticias mundialistas actualizadas, y vi el titular fresquito. No lo podia creer.

 
At 5:14 AM, Anonymous Barna said...

Realmente una muerte lamentable. El otro dia comentaba con un amigo (dentro de mi relativa incultura cinematografica) que pagaria por ver mas peliculas como Nueve Reinas en el cine argentino en vez de una enesima conjuracion de El Hijo de la Novia.

Sin duda la mayor elegancia en un mundillo de pretenciosos imbeciles es la naturalidad y la capacidad de hacer una pelicula "de entretenimiento".

 
At 10:23 AM, Blogger Comando Norma Aleandro said...

Por que no se murió Gregoy Jacobs, el director de "Criminales", la patetica versión hollywoodense de "Nueve Reinas"?

 
At 7:19 PM, Blogger Cecilia Paz said...

¿Por qué no se murió Jorge Avila?

 

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