Friday, May 26, 2006

A propósito de la primera temporada de McGyver

1 - Las cosas no pueden salir bien en una serie cuyo capítulo piloto lleva la firma de Alan Smithee. ¿O sí? Después de todo ni Brett Ratner ni Michael Bay ni (pasando a otro extremo) Lucrecia Martel ni Julio Medem apelaron jamás al nombre que hasta hace unos años se hacía cargo en los créditos de lo que sus verdaderos responsables no querían asumir. Mientras que sí acudieron al Alan Smithee gente como Dennis Hopper, Sidney Lumet o John Frankenheimer. Y adivinen: Ronin mutilada para aviones y firmada por Smithee es mucho más interesante que el director`s cut de La ciénaga o Lucía y el sexo.

2 - Entre la infinidad de obras del apócrifo Smithee, mencionemos al azar dos: una apócrifa y otra tan surreal que también podría serlo. La apócrifa es el biopic sobre su propia figura que encarga Charles Montgomery Burns al equivalente mejicano de Steven Spielberg, para presentar en el Festival de Cine de Springfield. La otra es el capítulo piloto de la recordada serie McGyver.

3 - Y hablando de la familia Simpson, también se sabe que nunca podría ser tan mala una serie que pasará a la posteridad gracias a la defensa acérrima por parte de las asquerosas Patty y Selma Bouvier (pregunten si no a Jay Sherman).

4 - Un amigo lo suficientemente soltero como para dedicar sus horas, por ejemplo, a digitalizar una copia en beta, que encontró en el trabajo, de la mítica Squadron 633 (Walter Grauman). No porque el filme le despierte algún tipo de interés sino porque escuchó a George Lucas decir que tomó de ahí varias escenas a la hora de rodar el ataque a la Estrella de la Muerte. Un amigo de su hermano se parece a Ben Stiller, y un compañero de trabajo a Chuck Norris, por lo cual si algún día concreta un largometraje, tampoco podría ser tan malo. El punto es que me debía una cifra irrisoria. Cuando pregunta cuánto es, respondo que me traiga el equivalente en copias de DVD...

5 - ...y a la semana aparece con los cinco discos de la primera temporada de McGyver.

6 - Se sabe que los ochenta fueron años oscuros. Hace poco, haciendo zapping, cual emisión manipulada desde la mismísima Dimensión desconocida, apareció en la pantalla el episodio de Diff`rent strokes en que Dudley (luego visto en algún episodio de la saga de Jason) casi muere por fumar marihuana, y Nancy Davis Reagan retoma su carrera de actriz interpretándose a sí misma con un discurso antidrogas que da en un colegio secundario. Frank Miller lo debe haber tenido en cuenta para su Dark knight returns.

7 - Hay series cuya presentación/introducción se vuelve una marca registrada. Desde cómo David Vincent aprendió a identificar a los alienígenas al preciso momento en que Earl Hickey descubrió el concepto de karma. La de McGyver es vulgarmente más sofisticada. Una especie de plagio a la saga Bond, donde la presentación es el final de una aventura. Ahí está el capítulo piloto, con nuestro hombre escalando una montaña en una escena que evidentemente tuvo en cuenta John Woo para su Mission: imposible II. Y también lo vemos empuñar una M16, cuando en fin, es sabido que McGyver no utiliza armas a raíz de que, jugando con una cuando era un prepubescente, un amigo de la infancia murió a causa de una bala perdida.

8 - También en el piloto, no hay una Fundación Phoenix, y el jefe no es Dana "Pete Norton" Elcar sino Michael Lerner (el Coronel de Barton Fink). Dana Elcar tiene un rol secundario como uno de los cabecillas de la planta nuclear que McGyver salva sellando las grietas de un tanque de ácido con chocolate. Recuérdese: Pete Norton y McGyver se conocen en el taxi de Jack Dalton, persiguiendo al némesis Murdock (un Mike Myers con un poco más de cerebro, que siempre que asesinaban con métodos más y más letales estaba de regreso en la siguiente temporada).

9 - No recuerdo si las primeras temporadas de McGyver coinciden con la última de Brigada A, en que "los magníficos" son atrapados por el gobierno y les ofrecen la libertad a cambio de trabajar para el sistema. Y les imponen a un quinto miembro, un fuckin`latino interpretado por Napoleon Solo. Lo cierto es que mientras McGyver dudosamente sobreviviría a un refrito, se podría hacer no una sino dos o tres grandes películas de Brigada A. La mejor estaría protagonizada por ex Saturday Night Live y amigos: Will Ferrell (Murdock), Luke Wilson (Face), Vince Vaughn (B.A.Baracus) y Jeff Bridges (John "Hannibal" Smith). Lo que no es negociable es el comienzo: en vez de largas introducciones para que el público entienda de qué las va, un clip, y una voz en off que explique "estos hombres se instalaron clandestinamente en Los Angeles... si alguien está en problemas, y necesita ayuda, tal vez pueda contratar a...". Y si las voces del doblaje original estuvieran vivas, tampoco sería mala idea reunirlos. No hay mayor decepción que poner la pista en castellano de la colección de Jerry Lewis editada por Dardo Ferrari, y descubrir que no lo dobla la voz a la que estamos acostumbrados. Mi amigo, de hecho, me contaba que le ofrecieron en DVD la primera temporada de Brigada A, y que la rechazó al saber que la opción de audio en castellano era la española. En McGyver, por fortuna, se mantiene la original. Es decir, la de Kevin "Creciendo con amor" Arnold adulto.

10 - Definitivamente, con el paso del tiempo, la memoria juega trampas. No es que alguna vez hayamos creído que McGyver fuese acaso una obra maestra. El problema es que, vista hoy, las risas que genera resultan más involuntarias aún que en los viejos tiempos. No porque una república soviética o una dictadura asiática donde tiene vigencia la esclavitud, se vean como el patio trasero de un estudio de serie B. Peor: en un capítulo, Mc es enviado a Budapest. Empieza con una niña gitana que intenta robarle su navaja del ejército suizo. Y que luego roba a un espía un reloj en el que están codificados los nombres de una serie de traidores. Mc se hace amigo de la niña gitana y de su familia. Que sin venir a la trama quieren huir a la Tierra de la Libertad. Y sin hacer a la trama menos aún, McGyver les pide unos vehículos para escapar a la frontera. Los gitanos consiguen Mini-Coopers (¡¡¡¡EN TIEMPOS DE LA CORTINA DE HIERRO!!!!). Y lo que se ve a continuación es un montaje que haría revolver en su tumba a Bazin y a Einsenstein, con una mayoría de escenas tomadas de The italian job (Peter Collinson). En la que incluso se ve algún cartel en italiano, cuando en fin, ¿qué no estábamos en Hungría?

11 - Se sabe, en sus siete temporadas, no hay indicios de que McGyver haya tenido alguna vez relaciones sexuales. Tal vez la Paramount quería dar una lección en tiempos en que Roy Cohn disimulaba el SIDA con una pancreatitis. Recién en el episodio final hay una certeza de que McGyver no es el Virgen a los 40. Le aparece un hijo. Por el que renuncia a la Fundación Phoenix, con el que se va a recorrer el país en motocicleta. Es el año 1992. Bush ya es presidente. Habiendo sido director de la CIA, tuvo que haber sabido de la existencia de Mc.

Tuesday, May 23, 2006

Botas: el origen

La última vez que vi a (llamémosle) Gori Botija, estaba por iniciar conviviencia con un blanco anglosajón protestante, ingeniero agrónomo descendiente de holandeses y de familia amiga de los Kloosterboer. Una mierda aria que en una ocasión en que ella quiso satisfacer su esnobismo de moderna audiovisual viendo "la última de David Lynch", a la salida inició una pelea no sólo por lo que le había llevado a ver, sino porque el taxista que los depositó de regreso en casa "era negro" (cuando más de una persona le recordó a Gori Botija la existencia de un tal señor Mandela y el fin de una cosa llamada "apperheid", ella intentó disimular la justificación en vano intelectualizando categorías de la sociologia de Pierre Bourdieu, reducidas más bien a un manual de filósofos en noventa minutos).

No hace mucho, en un lugar que no viene al caso, Gori Botija estaba por ahí. Como quienes no tienen nada muy interesante de qué hablar, la charla giró en torno a una actualización en fast-forward de la vida sentimental. La convivencia con el racista ya era parte del pasado. Alquilaban un apartamento espacioso, en pleno centro. En el último piso de un edificio de tres. En el segundo habitaba una anciana judía con un hijo en Israel, el primero las hacía de hotel familiar... Y aunque al principio Gori Botija y su novio intentaban no darle importancia al asunto, los olores a orina y fritanga lo hacían inevitable.

Apenas una anécdota, sin embargo, comparado a las mentiras de él. O quién sabe, tal vez al aburrimiento que la llevó a encontrar mentiras incluso donde no las había, en busca de un poco de emoción al tedio de los viajes a Patagonia que exigían las labores de él. O un poco de ambas. En una ocasión, él dijo que regresaba al día siguiente porque no había pasajes. Pero Gori Botija llamó a la compañía, y adivinen, sí quedaban. En otra oportunidad, ella invitó a cenar a una amiga periodista de internacionales, y dice que intentó coquetear con el ingeniero racista.

Si necesitásemos una foto para ilustrar la palabra "vulgaridad", la de la periodista de internacionales funcionaría (y muy bien). Hace tantos años, al punto que había convertibilidad, durante un BAFICI escapamos con un amigo de una idiotez de Kusturica sobre una banda de música balcánica. Camino a la salida nos topamos con Gori Botija vestida con una blusa fluorescente que dejaba a la intemprie su creciente sobrepeso. Estaba acompañada por una mezcla de fan de Babasónicos y actriz de reparto de espectáculo de revista, que llevaba minifalda de cuero y botas. La periodista de internacionales. Bebían Doctor Lemon. Estaban por entrar a un programa de cortos de Alex de la Iglesia, o de directores españoles, alguna basura por el estilo. Desde entonces acuñamos el término Botas para definir cierto tipo de mujeres.

Monday, May 22, 2006

Bye and bye

En escasas horas se casa (llamémosle) La Psicópata. Hasta hace un par de años su vida eran viernes de depresión con episodios doblados de Sex and the city, y sábados en discotecas resaca del menemismo, con dos amigas rubias falsas y bolsos Via Vai comprados en la década del 90: (llamémosle) A y A-prima.

El fin de semana pasado, A-prima puso fecha de casamiento con su novio empleado bancario estudiante crónico de contabilidad. E hizo saber a A lo ofendida que estaba por no haber recibido siquiera participación de la boda de La Psicópata. Habiendo sido tan amigas... habiendo compartido tantos tragos de viaje de egresados con fuego y a base de bebidas empalagosas tipo Fresita.

A se limitó a responder: "si tanto te interesa te doy la mía".

Atrás quedaron los tiempos en que un amigo tenía que pasar a buscar unos apuntes por casa de A-prima, y ésta lo recibió en bikini. Y también el romance de tres años de La Psicópata con un niñato del interior del país que las jugaba de citadino. Y que tanto le dolió su huída que, como no podía verla "así", su madre contrató a un detective para que investigara lo que había ocurrido. ¿Y qué había ocurrido? Nada que necesite mayor investigación. Hartazgo.

Luego La Psicópata tuvo otro novio. Las cosas iban tan en serio que conoció a los amigos de él. Y se cayeron bien mutuamente. Demasiado bien. Al punto que cuando viaja de vacaciones de invierno a Bariloche, acompañada por una amiga, su novio aprovecha que uno de los suyos también irá al sur por los mismos días, y en fin, le pide que de vez en cuando cerciore que La Psicópata no lo está cagando. Y así fue. Sólo que en el camino parece que se enamoraron. O al menos eso hicieron saber. Al principio el ahora ex novio no lo tomó muy bien que digamos, pero ahora acude a la boda sin resentimientos. Tal vez aprendió que lo que marca el fin de la aventura es el haberse convertido en una historia de sobremesa.

Thursday, May 18, 2006

El disco de Marcelo "Teto" Medina

En los últimos dos o tres años, casi no hubo actriz francesa que no incursionara en el campo discográfico: se suele pensar en Julie Delpy, que es el caso más conocido (y tal vez el más feliz), pero hay también ejemplos satisfactorios como los de Jeanne Balibar (la ex amante de Maggie Cheung en Clean), Valerie Lemercier (de Vendredi soir) o Sandrine Kiberlay (la rubia de El restaurant, con Daniel Autieul), y perfectos desastres como el debut (y esperemos despedida) de Agnes Jaoui o el retorno (demasiado tardío) de Anna Karina.

Nada muy novedoso. Así como existen las celebridades musicales que intentan expandir franquicias en la gran pantalla, también existen los caminos inversos. Los primeros, salvo excepciones como Sinatra, suelen dar vergüenza ajena. De los restantes más bien se desprende una cierta simpatía. ¿O qué prefieren? ¿A Madonna en la remake de una comedia marxista o a Robert Mitchum cantando calypso?

El disco del conductor Marcelo "Teto" Medina flota en un limbo entre ambos extremos. Por momentos resulta aún más insoportable que las incursiones en la gran pantalla de Mariah Carrey o Gloria Stefan, por momentos despierta ese sabor a whisky malo pero perfecto para ciertos contextos que encontramos en las desventuras discográficas de Richard Harris o Joe Pesci o William Shatner.

Abre con un cover de Smoke on the water, en el que se pierde en la traducción la anécdota de la bengala y el incendio y Frank Zappa que dio origen al tema. Ahora sentencia: "tu dices que me amas / pero siempre estoy muy solo / si solamente quiero amarte / no sé por qué te vas". También se pierde en la traducción el riff de Blackmore. Ahora se escucha un sintetizador mezcla de pop ochentoso y cumbia protomenemista (que resume el concepto del disco en cuestión). Hacia el final del track, también hay lugar para un rapeo de nuestro hombre: "si dices que me quieres / yo no sé por qué te vas / si sólo quiero amarte, nena / cada día más...". Y el estribillo: "humo en el agua / vienes y te vas".

Sigue Gomazo. Una canción que, aunque se pretende festiva, desde cierto punto de vista puede deprimir aún más que un disco entero de Robert Smith. Justamente por eso no permite mayor análisis ni descripción.

A continuación, la balada Esa chica es mía. En su momento leit motiv para ilustrar las clips de relleno de telecomedias en la senda Amigos son los amigos, con el paso del tiempo musicalmente casi una (mala) meditación zen à la Joe Hisaishi. Luego sigue una incursión new wave titulada Te presiento. New wave no en el estilo The auteurs ni The go-betweens sino Miguel Mateos. Y dos covers tan desquiciados como geniales que encuentran en su reversión techno la ligereza que le faltaba a sus originales: Mil horas (de Los abuelos de la nada) y Loco (de Los auténticos decadentes). De hecho, para ese momento, se comienza a pensar seriamente en enviar una copia del disco a Paul Thomas Anderson, por si algún día lleva a cabo una secuela de Boggie nights.

El track número siete se titula Todos en la madrugada. Quien crea por el título que se trata de un lamento de cigarrillos y bourbon y mujeres que ya no están en la voz del Tom Waits del sello Elektra, no puede estar más equivocado. "A las doce de la noche / nadie lo puede explicar / todo el mundo está despierto / porque empieza Videomatch...". La obsecuencia para con el jefe del momento no termina ahí. El anteúltimo tema del disco es Amigos, una enumeración de cada uno de los integrantes del programa hasta el día de hoy conducido por Marcelo Tinelli, en el momento en que comienza a dejar de lado los contenidos deportivos.

El resto no puede importar demasiado: títulos que no dejan demasiado a la imaginación. Una balada onanista llamada titulada Bailar pegados que dice "bailar pegados / como fuego / sin separar jamás / tu cuerpo de mi cuerpo"; la cumbia Te vi en un tren (algo así como un no-romance à la Linklater pero ambientado en una línea de Trenes Metropolitanos), otro cover (Mi chica de humo), un doble sentido llamado El turco Elías, sobre una nueva empleada en una oficina que pide al cadete del título que le corra un escritorio, y un estribillo que repite "y el turco de la mueve / el turco se la mueve".

Un punto y aparte merece La canoa. Canción también popularizada a través del show dominical Ritmo de la noche, en tiempos en que su principal competidor, Pergolini y Hacelo por mí, representaba a la inteligentzia progresista y el espíritu rocker semi-analfabeto. Mientras tanto, en otro canal, Gerardo Sofovich organizaba competencias cortando por la mitad manzanas Moño Azul.

Tuesday, May 16, 2006

Now call me Ron

Una nueva variación de la misma pregunta de siempre: ¿qué estabas haciendo cuando te enteraste que murió Jorge Porcel? No es que se trate de un evento de las proporciones del 9-11 o República de Cromagnon. Es uno de esos hechos silenciosos, que llegan con demora y te sorprenden en soledad. Bajar el correo y leer en un costado que Elliot Smith se quitó la vida. Conectarse al msn y ver a un amigo con el nick "le dije que no me lo dijera" y enterarse que Don Adams está en un sitio que no es la Mansión Playboy. También a ellos les sucede.

La diferencia es el recuerdo. Difuso, pero recuerdo al fin.

Quedan dos imágenes de Jorge Porcel. Una es su presencia en una película tan injustamente menospreciada como Carlito`s way. Entre Virgo Mortenssen en silla de ruedas, Sean Penn aspirando montañas de oro blanco, Luis Guzmán haciendo de Luis Guzmán y John Leguizamo como "Benny Blanco, del Bronx". Esa aparición tan cinematográficamente depalmiana con Porcel de traje cruzado diciendo "Don`t call me Saso, now call me Ron" (o como fuere).

La otra es relativamente más reciente. Tendrá unos tres o cuatro años. Polémica en el bar iniciaba ciclo en canal 11, y Gerardo prometió un "invitado especial". Porcel, en silla de ruedas, incapaz de gesticular oración. Comiendo con lentitud unos ñoquis servidos por alguna secretaria de esas que llevan azúcar en su ropa interior. Creo que en la mesa tambien estaba Javier Portalews. Las últimas palabras de la emisión fueron de Gerardo: "gordo... te quiero mucho...".

Y luego un silencio prolongado.

Monday, May 15, 2006

Anuncio parroquial

Por favor, si alguien quiere insultar, o psicoanalizar, o golpear o conocer detalles en torno a la vida privada del equipo de redacción, hay una casilla de correo. Y aunque a veces con demora, siempre se responden las inquietudes del amable lector.

Esto no pretende ser una versión cool de El ángel de la medianoche, con lo cual a los insultos no se responde con más insultos. Si el Mundo del Cinismo les parece una mierda, adelante, pero seguramente cuentan con argumentos que no los hagan caer tan bajo.

Bailando en la proa del Titanic

Algunas cosas que sucedieron por estos días.

-Chica très cool es invitada a una cena en la que no conoce a la mayoría de los presentes. Conversa con redactora de una revista no menos cool. En la que trabaja el diseñador que la abandonó a días previos de intentar convivencia. Pregunta por él. La redactora a su vez le pregunta si son amigos. Y la chica très cool miente, sí, lo conozco de gente en común, de vez en cuando nos cruzábamos. Respuesta final: "bien, el jueves pasado estuve en su casamiento...". Con una diseñadora de ropa drogatas iletrada que lee a Cortázar y asiste al BAFICI y a muestras del grupo Stencil.

-Un virus destruyó el disco rígido del director de una revista de literatura, arte y pensamiento (sic), siquiera capacitado para redactar los volantes de una ferretería. Sin embargo, en un tiempo y lugar con muchos más aspirantes a escritores que lectores sagaces, el gacetillero predica un mensaje de "diez años de literatura tirados por la borda..." (ríanse, sí, sí, lloremos con el genocidio de Rwanda).

-Un sujeto aludido en alguna historia que alguna vez tomó parte del Mundo del Cinismo, envía topos para que lean las últimas actualizaciones y le informen en caso de que se haga referencia a su persona. No entra por sus propios medios dado que dice sentirse muy herido ante la maldad incontinente del equipo de redacción.

-El mismo día en que se confirmó el tercer embarazo en la familia, renové mi pasaporte europeo y mi último ligue devolvió el par de discos que olvidé en su casa, a la amiga a través de la cual nos conocimos (eliminando la única y última excusa que quedaba para reencontrarnos).

-Hablando de discos, un amigo con el gusto musical más sofisticado comparte en sus archivos del programa de bajadas una de esas bandas abocadas al reciclaje menos astuto que políticamente correcto. Para su novia. Cómo no atacarlo, cuando finalmente para el coleccionista más sádico la vida es como una película de Fassbinder: tan densa y compleja y sórdida y trágica, pero que a fin de cuentas converge en una conclusión tan pedorra como realista del tipo "lo que buscamos es alguien que responda a nuestro mendigar de unas migajas de amor".

-Hablando de pasaportes, una amiga que insiste con presentaciones (cuando su propia vida sentimental no funciona), dijo que de ahora en más, cuando le hable de mí a una soltera, aparte de lo que ya se sabe le dirá "y tiene ciudadanía italiana..."

-Cada vez más personas con las que no hay demasiado de qué hablar, preguntan cuándo se estrena El código Da Vinci.

-La parte femenina de un romance ocasional cuya descomposición llegué a presenciar desde el punto de vista de él, conversando dio su visión de una noche en particular. Mientras ella descartaba amantes, para irse finalmente con uno lo suficientemente alcoholizado como para que nada sucediera, él intentaba sin demasiado suceso probar suerte entre chicas de quince años que escuchan Miranda! y llevan los pantalones lo suficientemente bajos como para dejar a la intemperie el tanga.

-Dos rubias falsas. Una está por invitar a la otra a una fiesta. Hasta que recuerda que en la misma estará un romance veraniego de la otra. Acompañado por su novia de toda la vida, de viaje por Canadá en los días de sexo sinsentido. Una de las rubias falsas apagó el celular. Adivinen cuál.

-Un amigo de toda la vida, padre a la fuerza y en pareja con una mujer por la que no siente demasiado apetito sexual, va a comenzar terapia. Le recordé que de donde venimos, las cosas no se solucionan así. Y él se encogió de hombros.

Friday, May 12, 2006

Dios te bendiga, Dardo Ferrari

Nunca entendí muy bien por qué todos aquellos que se indignaron al saber que Ted Turner relanzaría film clásicos digitalmente coloreados, no repitieron sentimientos ante la colección de DVDs que ofrece AVH en puestos de diarios: ediciones a mitad de precio de lo que valen en Musimundo o Blockbuster, en las que se disimula que el encuadre original ha sido manipulado para ocupar la totalidad de la pantalla, y que no cuenta con ningún extra, amén del perfecto timo de "venir de regalo". O sea, no se compra el DVD, sino un pedorro fascículo mal impreso, que no paga IVA. Nada sorprendente. Así como Ted Turner maneja sus negocios fraudulentos desde el sur republicano, Dardo Ferrari (ceo de AVH) lo hace desde el San Luis justicialista.

Tipo raro, Dardo Ferrari. También al igual que Turner, nunca desaprovechó oportunidad para exponerse (sin demasiado suceso) en la vida pública. Mediante un programa de cine que daba el canal estatal a mediados de los noventa, llamado Contacto visual. Aunque revolviendo un poco en la memoria, en tiempos pretéritos Dardo ya había tenido su cameo en la novela de Juan Alberto Badía (con prólogo de Alan Pauls), El día en que John Lennon visitó la Argentina (Sudamericana, Buenos Aires, 1990).

Aunque tal vez más afín que a la figura de Turner, Dardo lo sea a la de Rafael de Martino. Empresario de seguros médicos que protagonizaba junto a su esposa las propagandas de Medicorp (en este sentido, no deja de ser perturbador el alquilar un video editado por AVH, y encontrarlo a Rafael de Martino enumerando las ventajas e infraestructuras de su prepaga), amén de showman y conductor de los programas Sociedad en formación y de un megazine para amas de casa en el que participaba el barman Manolete (habitué de la historieta Locuras de Isidoro, del misántropo y desaparecido de la vida pública Dante Quinterno), que entre sus mayores logros profesionales se jactaba de haber sevido al generalísimo Franco.

Lo último que supe de Dardo Ferrari es que había ido al club en el que trabaja un amigo bañero. Cuya novia se llama Mónica Bartolomé, sí, sí, como la mujer sin rostro cuyo nombre aparecía en los créditos del subtitulado.

Tuesday, May 09, 2006

Soy leyenda

Hay dos historias en torno a la pierna del conductor, productor, director, escritor y ocasional actor, Gerardo Sofovich. A su vez de cada una, se desprenden versiones alternativas. Ejemplo: a la oficial, de acuerdo a la cual la niñera con la que iban los hermanos Hugo y Gerardo ignoraba que por alguna razón, ese día, el tranvía iría en contramano (y el resto es bastante previsible), encontramos la versión según la cual contramano o no el tranvía estaba por atropellar a Hugo y su hermano lo salvó, y una bastante más oscura de acuerdo a la cual los hermanos jugaban a poner la pierna en la vía y apostar quién la sacaba a lo último cuando pasara el tranvía, y adivinen quién ganó...

La otra versión, más improbable pero también noir, es que a sabiendas del gusto por el juego que predica Gerardo, una noche, en un garito ilegal, por alguna razón alguien le disparó y la bala fue a su pierna. La variación, que la mejor (y mucho) dice que la persona que le disparó fue ni más ni menos que su hermano Hugo. Comediógrafo de menor suceso (especialmente luego de la muerte de Alberto Olmedo), autor de Más pinas que las gallutas y del programa de televisión Rompeportones (que tuviera una segunda temporada rebautizado Petardos).

Monday, May 08, 2006

Diez historias breves sobre "El champán las pone mimosas"

1 – ¿Y si Gerardo Sofovich fuera como los personajes de aquel cuento de Twain que llegan al cielo y son juzgados no por lo que fueron sino por lo que podrían haber sido?

2 – O tal vez la pregunta tendría que ser por qué un hombre lo suficientemente instruido, savoir vivre y capaz de dar las respuestas más brillantes en las entrevistas más mediocres, opta por formas de expresión populacheras, en las que el ritmo de algunos de sus pasos de comedia se pierde en formulas menos probadas que reiterativas. Suele resultar una tópica comparar a Gerardo con Don Corleone, dados los rumores que lo señalan como un proxeneta de alto nivel que entrega mujeres a presidentes de facto y democráticos, o a futbolistas en ascensos tan vertiginosos como sus inminentes caídas. Y error. Don Corleone encuentra su perfecto correlato local en la figura de Don Julio Grondona atendiendo su ferretería en el sur del conurbano. Gerardo en mas bien Mario Puzzo explicando cuánto le gusta James Joyce, y cuánto más (mucho más) el dinero.

3 – También hay algo de Charles Foster Kane. Desde la frustrante inversión de años y cifras en tratar de hacer una estrella de su esposa sin talento (relegándola hasta el inevitable divorcio al papel de Alelí, la manicura de La peluquería de Don Mateo que se comunicaba a través de una suerte de risa chillona), a su condición de inmejorable anfitrión con el que compartir un whisky y charlar como si fueran amigos de toda la vida, que puede tomar hasta con gracia el mal gesto de un invitado. Para luego dar la orden no tanto de cortar su cabeza como de arruinar su carrera y por ende su vida y no dar la menor importancia al placer de verlo acabado. ¿O alguien recuerda a Beto César? ¿Y a Marcela Tiraboschi? ¿Y Patricia Sarán? ¿Y Gogo Safigueroa? ¿Y el profesor Héctor Giménez? ¿Y Arévalo?

4 – Y por qué no del Max Fischer de Rushmore, en su intento por abarcar y abarcar sin importar los resultados. Algunas de sus creaciones para TV: Polémica en el bar, Operación Ja Ja, La peluquería de Don Mateo, La noche del domingo. Dirigió diez películas: Los caballeros de la cama redonda (1973), Los doctores las prefieren desnudas (1973), Los vampiros los prefieren gorditos (1974), La guerra de los sostenes (1976), Las muñecas que hacen ¡Pum! (1979), La noche viene movida (1980), Camarero nocturno en Mar del Plata (1986), Me sobra un marido (1987), Johnny Tolengo, el majestuoso (1987). En teatro, sólo este año, bajando por Corrientes nos topamos con los espectáculos de revista Operación ja ja recargado (con Norma Pons y Eugenia Ritó) y Diferente (con el travesti Flor de la V) y las comedias Soltero y con dos viudas (con el Negro Alvarez y Ana Acosta) y El champán las pone mimosas.... De esta última es de la que queremos hablar.

5 – ¿Se puede entrar a El champán las pone mimosas con una expectativa mayor a la de pasar un buen rato...? Lo cierto es que una noche, el juez Zafaroni fue al Multiteatro a comprar entradas para una de Facundo Arana y José Soriano. Agotadas. Por ahí andaba Gerardo, se acercó, se presentó, dijo saber de antemano que no era por lo que había ido, pero sin embargo lo invitó a la función que estaba por empazar. Y el juez de la Suprema Corte mejor conocido por sus ideales pseudo-progresistas a favor de la legalización de la marihuana y la unión civil entre personas de un mismo sexo, parece que no sólo no se tapó los ojos antes las señoritas ligeras de ropa, sino que a la salida agradeció a Gerardo.

6 – Hay algo de vodevil. Y por definición, sabemos que el vodevil tiene algo de anticuado. Incluso de forzado en sentar su comicidad en una serie de enredos que no siempre hacen a la trama. Sin embargo, la obra funciona (y muy bien) al exacerbar ese tono anticuado con referencias al mito del macho porteño de los setenta. Si Gerardo filmara una película ambientada durante la última dictadura, no habría centros de detención ni madres de Plaza de Mayo sino boites y empleados de los despojos del Estado de Bienestar que salen por la noche sin saber que a pocos metros están pasando cosas. De hecho sí las filmó. Y cualquiera de sus escenas son infinitamente más perturbadoras que Crónica de una fuga.

7 – Sinopsis: la señora de la casa que vive de su marido (en tiempo de liberación femenina en que no hay riqueza que bloquee el desarrollo de una carrera) se entera que éste llega pasada la madrugada porque se quedará trabajando en la empresa que le pertenece (en tiempo de capital globalizado y directivos que no son dueños de los medios de producción sino que están bajo contrato). La señora envía a su mucama con uniforme (en tiempos en que el servicio doméstico es casi de la familia, al punto que los niños hablan guaraní antes que castellano) para que haga entrar al primer hombre que pase por la calle, y desquitarse con la probable infidelidad de su marido. Entra Gabriel Almirón, mejor conocido como Paco Tillo. No es muy apetecible que digamos. Entonces la señora dice que lo hizo entrar porque necesitaban a alguien que arreglara una cañería. Y pasa a hacerlo. Mientras tanto, la mucama (Nazarena Vélez, reincorporada luego de su accidente) va en busca de otro hombre. Éste sí le gusta a la señora (Silvina Luna). Es René Bertand, descendiente de César Bertrand y tan gracioso como su padre. Tal vez el mejor actor de comedia desde Luis Brandoni (¡¡¡LE INFLARON EL BOMBO A LA NENA!!!, ¡¡¡¡LE LLENARON LA COCINA DE HUMO!!! ¿SABES QUE TENIAN...? EMPANADAS... TRES MISERABLES EMPANADAS QUE LES SOBRARON DE AYER... QUE MISERIA...). Cuando la señora ya se puso un tanga y la mucama trajo el champagne, llega una amiga de la señora que acaba de abandonar a su esposo golpeador. El potencial amante se esconde. La amiga se va a descansar y el adulterio está por cometerse pero llega Paco Tillo. A quien le dicen que el amante es en realidad el marido. Y al ver el champagne Paco Tillo recuerda que su abuela tenía título nobiliario. ¿Baronesa? ¿Duquesa? ¿Marquesa? ¿Condesa? Nope. Madama.

8 – Entretanto también llega el marido de la señora antes de los previsto. El amante potencial al principio se esconde. Y luego se hace pasar por el modisto (obviamente gay) de la señora. Y en eso llega una nínfula nabokoviana (llamada no casualmente Loli), que es la sobrina de la amiga de la señora, a quien le pide que se reconcilie con el marido golpeador. Y se suma una amante del señor dispuesta a extorsionarlo, y finalmente llega el marido golpeador que no es otro que Adrián “Facha” Martel. Enredos. Muchos enredos.

9 - ¿Es una buena obra? Probablemente no. ¿Justifica gastar cuarenta pesos de entrada? Sí y sólo sí fueras Donald Trump, pero en ese caso conseguirías invitación. ¿Vale la pena asistir? Definitivamente. Si acaso hay un motivo para tener un poco de amor por un oficio como el de reportero, es que o bien se puede hacer dinero suficiente para gastos en apariencia improductivos, o bien se pueden conseguir en forma gratuita los productos y servicios que constituyen ese gasto improductivo. O incluso, en ocasiones, ambas cosas. Y sumado a la jactancia de estudiante universitario capaz de tomar distancia; no se puede esperar un espectáculo de gran vuelo, al que por otro lado tampoco aspira.

10 – El público oscilaba entre los 40 y 70 años. Aunque nos dieron butacas en la primera fila, decidimos ir detrás, para no terminar con tortícolis. Delante nuestro había una pareja de lesbianas a las que saludó Nazarena finalizada la obra.

La mamá de un amigo

Domingo por la mañana. Despertando pasadas las ocho para llegar al cierre no tanto a horario como con un par de dosis intravenosas de cafeína. En la tapa de uno de los diarios está Evo Morales. No viste chompa. Dentro hay un artículo que celebra un documental sobre pingüinos defendido por los sectores más reaccionarios de la América de verdad, en tanto que predica un evangelio de unión familiar y supervivencia. En otro periódico el nieto de un historietista reclama una casa expropiada. Las conexiones del segundo de Blumberg con el almirante Massera. Boca a poco de ganar el clausura (o el apertura, ¿y a quién puede importarle?). Y una entrevista a Tulio Halperín Dongui. Y en algún lado también hay una a Valeria Lynch. Y en la revista dominical aparece el nombre de la madre de un amigo de otros tiempos, en un artículo sobre vinos. Hay una nota al pie que la define como sommelier de una bodega y catedrática en una escuela de cocina. Y una foto de una señora adrede avejentada para dar aires, justamente, de señora.

Es ella. Y la pregunta: ¿qué fue de una de las primeras mujeres en hacer uso de la ley de divorcio, profesora de cerámica militante activa del Movimiento al Socialismo (MAS) que cuando teníamos siete años nos contaba anécdotas perturbadoras sobre un sujeto que la espiaba en una playa nudista durante su primer viaje a Europa...?

Llamemos a mi amigo Yimi F. Hicimos juntos el primario, y la secundaria en cursos distintos. Lo vi por última vez despidiendo los restos de la segunda esposa de su padre. De lo cual me enteré gracias a que ese día mi madre fue al supermercado, cruza a una mujer que le pregunta si no la reconoce, y que en fin, era la mamá de Yimi F. Primero habla de su novio petrolero, que insiste con llevarla a Venezuela, pero como no se trata de Caracas sino de Maracaibo (¿o sí se trataba de Caracas y no de Maracaibo?), ella tiene sus dudas. Y luego agrega que, por la mañana, la esposa de su ex salió de casa camino a estación Saenz Peña y se lanzó debajo del tren.

Nada trascendente. El reencuentro con mis ex compañeros del secundario se da siempre en contextos oscuros. Todavía recuerdo un zapping a través del cual me enteré que el atleta de la quinta era un promotor de viajes de egresado que había sido acuchillado por un sujeto de la competencia. De hecho, lo último que supe de Yimi F es que había embarazado a su novia de más de treinta y estaba camino a ser padre a la fuerza. Por suerte los hijos no se preguntan quiénes fueron sus padres antes de haber nacido. Porque si tuviéramos que contar historias sobre Yimi F... una noche, en una fiesta, se emborrachó lo suficiente como para entrar en una habitación, desnudarse y acostarse boca abajo y que sus compadres aprovecharan la ocasión para usarle el culo de monedero, dejando caer en el orificio monedas de un centavo. O cómo olvidar aquella otra noche, también ebrio y desnudo, en que se queda a dormir en casa de un amigo, y en fin, se caga y mancha las sábanas. El padre de este amigo también militaba en el MAS. Cuando en su casa requerían alguna reforma, convocaba compañeros del partido. En una ocasión, unos pintores nos hablaron de la mamá de Yimi F. No demasiado bien. Sus compromisos con la revolución terminaron en el preciso momento en que se separó de un novio ingeniero que se haría cargo del Ministerio de Economía en caso de triunfar la fórmula Vicente-Zamora ("¡¡¡Izquierda... / Unida... / Jamás será vencida!!!"). Y el resto de la historia es conocida. Zamora se hizo corredor de libros, Vicente focalizó su carrera en la comisión directiva del club Huracán.

Tengo un buen recuerdo de la mamá de Yimi F. De un cumpleaños, a los ocho años, en que propuse a un par de amigos espiar por la ventana del baño a la chica más popular del curso. Mis amigos se acobardaron. Tomé la iniciativa y creyendo que nadie me iba a creer busqué un testigo infalible. Mientras la chica más popular del curso terminaba de orinar, dejé que me viera. Acto seguido me corría una turba iracunda. Nunca fui demasiado atlético, pero sí que corrí. A unos metros había una plaza. Creí que era el mejor lugar para esconderse. Pero no. Cuando me tenían rodeado, quién aparece sino la mamá de Yimi F, paseando a su cocker Manolo.

Sí que me salvó el culo.

Saturday, May 06, 2006

La escena del crimen

En ciertas ocasiones, recordar las casas de los ligues es lo más cercano a una pesadilla de veterano de Vietnam que regresa al contexto en que fue presa de una emboscada. De hecho, recordar la casa de un ligue en la de otro es tomar parte de la Operación Tormenta del Desierto pensando que comparativamente tus años en Vietnam se asemejan al paraíso. Y el círculo se cierra aún más, las cosas empeoran, de pronto Kabul concilia las desventuras en Kuwait, y luego Bagdad las de Kuwait y quién sabe, pronto Corea del Norte hará del infierno en Bagdad un juego entre escolares.

Están las casas de familia, en las que la familia no tiene inconvenientes respecto a que las cosas se hagan puertas adentro. Recuerdo una ocasión. Sin ruidos. Que no haya inconvenientes no significa que no reclamen discresión. Recuerdo también la sed; no se podía pasar a la cocina porque estaba instalado un medio hermano que acababa de mudarse de Brasil. Y la mascota de la familia, un ovejero alemán no demasiado amistoso. Sumados los inconvenientes empezabas a sentirte un gigoló: estabas ahí sólo a cambio de algo. Y así fue. La excusa original era pasar a buscar prestado un libro costoso, que nunca fue devuelto. Y que más que un trofeo, podría ser considerado como un pago por los servicios brindados, o más bien por las contingencias sufridas.

Están también las casas de familia, en las que sin llegar a creer que la niña será deflorada en su noche de bodas, mantienen la ingenuidad respecto a que nunca pasaría por sus pensamientos llevar a un perfecto extraño a casa. Recuerdo un caso en el que ella pagó unas vacaciones de su madre, y no en Saint Tropez, con el fin de tener la casa libre durante un fin de semana largo. Por las dudas, la primera noche, el ligue le dijo que íbamos a ver Starky y Hutch. No que estaba invitado a cenar. De nuevo, con la presencia de la mascota de la familia (una perra horrible, imposible escapar de un contexto tan antiestético como ella misma, con retratos fotográficos anacrónicos, ventiladores de pie, una biblioteca con ediciones baratas de clásicos e incluso algún ejemplar de La revolución productiva de Carlos Menem y Eduardo Duhalde). Huir. Huir. Huir. Los doce del patíbulo en un sólo hombre. Y lo conseguís. La diferencia es que en esta ocasión no habrá secuelas ni remakes.

Y están las que viven solas. Con medios suficientes, y bajo la economía de recursos. Ejemplo de medios suficientes: piso trece sobre Libertador. Pufs o como se escriban esos sillones sin estructura, un equipo de sonido demasiado valioso para los discos originales de artistas que queda bien hacer de cuenta que se escucha: música balcánica, bandas sonoras de películas independientes, rock nacional. Es un espacio amplio para una sola persona, y sin embargo asfixiante. Esos imanes de delivery a los que nunca se llamaría, cubriendo la heladera a metros de un lavadero en el que cuelgan a la vista bombachas que parecen de Los Ositos Cariñosos (alguien debe haber difundido que lo retro es excitante y sépanlo, no, no lo es).

Y mencionábamos las casas de los ligues que viven sólos bajo economía de recursos. Lo más parecido al remanente del set de una película de Tsai Ming Liang. Oscuridad, goteras, dar un paso y toparse con algo, y a diferencia de las que viven con medios suficientes (que al contar con dinero saben que si no consiguen marido al fin les arreglarán una boda), naturalizan el hábito de solterona criando un gato. Que siempre tiene nombres cool, obvio, Jazz, Haiku , Benno. Todavía me da miedo el en otros tiempos consultorio de madre psicóloga devenido en piso de soltera de un ligue. La biblioteca con novelas de aeropuerto heredadas de los padres, los juguetes del gato en un rincón, el colchón desvencijado que las hacía de sofacama, un cuadro que no se entiende muy bien por qué cuelga de una pared descascarada, pero que ahí está, la cortina de tele barata cubriendo la única ventana que da a un patio interior, el tránsito de Avenida Córdoba, una mancha que observé en el techo cuando ella mencionó que era un lugar "místico", en tanto que durante años su madre trataba ahí a los pacientes.

Ah.

Friday, May 05, 2006

La mujer y el cine V

Dramatis personae
MDC: Mundo del Cinismo
LDT: Ligue de Turno

Marzo de 2006

LDT: Kill Bill no es cine... (largo silenco) ¿Vas a dejarme por habértelo dicho...?

La mujer y el cine IV

Dramatis personae
MDC: Mundo del Cinismo
LDOTAQCALSDC: Ligue de Otros Tiempos al que crucé a la salida del cine

Marzo de 2005

(salida de una función de Oldboy durante el Festival de Mar del Plata)

MDC: Sigo sin pOder terminar de creer lo que acabo de mirar...
LDOTAQCALSDC: ¿Para tanto...? A mí llegó un punto que me aburrió, me dormí, hay cosas que no entendí muy bien...

(silencio incómodo)

MDC: Qué suerte que nuestra historia no haya funcionado en su momento...

Olmedo y Porcel van al cielo

En el comienzo fue eso. Un comienzo. O por lo menos varios comienzos posibles. Un amigo al que no veo desde que había convertibilidad alquilando a los nueve años una película que ignoraba que ya había visto, su hermano mayor insultándolo y gritándole por el error, su madre yendo al videoclub amigo a intentar cambiarla y regresando con un título que creía para chicos... era Mirame la palomita... O una titiritera obesa en un cumpleaños no recuerdo de quién contando que en una ocasión en que sus padres discutieron, su madre la depositó en un doble programa compuesto por Los colimbas se divierten y Rambito y Rambón, y luego volvió a casa para ultimar detalles acerca de su ahora inminente separación. O Galán Calvo viendo tele en Ecuador y encontrándose con una advertencia de programación de alto contenido erótico, y acto seguido Los hombres sólo piensan en eso, aquella del crímen y el éxodo a Venezuela con Susana Giménez jóven.

Todos tienen una historia en torno a las películas de Olmedo y Porcel. El final de su carrera es una gran historia en sí mismo: una muerte no se sabe muy bien si como consecuencia de un accidente doméstico o ajuste de cuentas de la mafia de Marsella que ese mismo verano se cargó a la esposa de Carlos Monzón, una huída a un sitio como Miama para convertirse en pastor desquiciado, la destrucción de todas las vidas y carreras del séquito que los acompañaba.

En realidad quería escribir mi reseña sobre El champán las pone mimosas, pero pensando en la tradición del teatro de revistas y el mito del macho porteño de los setenta, por alguna razón se me ocurrió que la obra de los hermanos Sofovich tiene bastante puntos en común con la de Ford Madox Ford: la tristeza irremediable al fin, un hecho insigne que puede destruir cantidad de vidas igual de insignes. “(...) y yo le juro a usted que la desintegración de nuestro pequeño círculo de cuatro esquinas fue otro de esos acontecimientos impensables", dice el autor en El buen soldado.

Tuesday, May 02, 2006

La mujer y el cine III

Dramatis personae
MDC: Mundo del Cinismo
LDT: Ligue de Turno

Enero de 2006

LDT: A mí me encantó El hijo de la novia...

(Silencio. Largo silencio. Que un automóvil se estrelle contra la pared. Que se oiga un disparo. Que una bala perdida de a alguien y caiga frente a nosotros. Por favor. Una señal. Sálvame. O al menos, mi Dios, permíteme cambiar de tema sin que parezca forzado. Permíteme huir. Enséñame a desaparecer completamente).

La mujer y el cine II

Dramatis personae
MDC: Mundo del Cinismo
LDT: Ligue de Turno

Noviembre de 2005

LDT: ...qué buena película... Garden State...
MDC: Brillante. Lástima el final...
LDT: Claro. Todo tiene que terminar mal para vos, ¿no? Tu director favorito debe ser Carpenter. Y Fincher...

La mujer y el cine

Dramatis personae
MDC: Mundo del Cinismo
LDT: Ligue de Turno

Abril de 2006

LDT: ¿Qué te pareció The squid and the whale?
MDC: La mejor película en lo que va del año...
LDT: Te encantó... porque el desagradable del padre seguro que te pareció entrañable: un asqueroso soberbio fracasado y envidioso y egosista...
MDC: ... y avaro te faltó.
LDT: Sep. Avaro...

Monday, May 01, 2006

Víspera de feriado

Cumpleaños de GG. Del lado de Palermo que se pretende como una ampliación del campo de diseñadores y modernos audiovisuales, aunque se ubique por donde los publicistas, productores y gurúes de la mercadotecnia escapan del infierno burgués ingiriendo químicos que más que ayudarlos a encontrar a Lucy en el cielo con diamantes, apenas si les permiten creer apetecible a una rubia falsa cuyo escote se asemeja a la raya de un culo cargado de tejido adiposo sobre la cual dejar caer una birome.

La socia de uno de los tres festejantes lucía más atractiva de lo habitual. No es que lo sea. Más bien todo lo contrario. Pero se la veía mejor con su nuevo estilo. Le pregunté si el cambio venía a raíz de una separación. Esperaba como respuesta un “ja ja ja” pero fue un tajante “sí, me separé...”.

Dónde esconderse. O mejor dicho, qué responder.
- ¿En serio...?
- Sep...
- ¿De verdad?
- Ajá...
- ¿Te separaste...?
- Así es...
- ¿De tu novio con el que convivías...
- ...
- ...desde hace tres años?
- El único con el que conviví...

Lástima que su belleza no califique, porque sería una excelente oportunidad para consolarla. Aunque a decir verdad con tantos recién separados y dejados o dejadores en la mesa, había cantidad de opciones para elegir. Caso una profesora de aerobics con una frente lo suficientemente espaciosa como para un aterrizaje forzoso del Air Force One. Que se quejaba a raíz de que en su anteúltimo cumpleaños su anteúltimo novio no la había llamado, y al conectarse al msn le dijo “hola bomboncito” como si fuera cualquier otro día; sin mencionar que en su último cumpleaños su último novio asistió pero no socializó con "mis chicas" del equipo de volleyball que ella entrena, sino que encendió la tele y no se despegó de una repetición de Manchester United/Arsenal en la que jugaban Beckham y Cantona.

Jane Fonda (llamemos a la profesora de aerobics) estaba reservada para un amigo que, ante su jean imitación de Kosiuko y su blusa mitad Britney Spears mitad Ximena Capristo (ambas mitades equivocadas), se decantó por retirarse del juego. Al punto que en el lapso pasó a atacar el mejor amigo del actual novio de una de las que cumplía años. El actual novio está separado y tiene un hijo que mantener, la que cumplía años dado lo vulgar que sería calificarla como Mrs.Piggy, digamos que el padre tiempo se encargará de convertirla en lo más parecido a Alicia Bruzzo en “De mi barrio con amor”. Aunque su familia tiene propiedades en el sur. El sur de verdad. No Berazategui. Villa Langostura.

Ahora que lo pienso él tiene un aire a la Rana René. Si para diciembre siguen juntos, aprovechando el cambio favorable a los capitales extranjeros, podemos convencer a los herederos de Jim Henson para que produzcan “La Navidad de los Muppets en Patagonia”. De todas maneras, la Rana René es un caballero. Cuando llegó la novia de GG y dijo “tengo MUCHA hambre”, y se le marcó el error, la Rana Gustavo (como se llama en su versión española, rebautizada “Los teleñecos”) intentó conciliar la indignación.

Entretanto alguien decía que por ahí andaba Belén Blanco. Y a quién puede importarle. Sobre una silla, sí, bailaba una suerte de alter-ego de una chica cool a la que dicen que hice llorar con mis comentarios de sobremesa. Ante la duda, por fortuna no tenía ningún mojito en la mano que lanzarme al rostro en caso de descubrirme ahí. A su lado también exhibía su sobrepeso una actriz desempleada a la que no le interesa el dinero porque, claro, nunca le faltó.

Sí. De pronto despertás una noche y descubrís que todo se distancia cada vez más de tus aspiraciones. Demasiadas estudiantes crónicas universitarias que luego del inevitable fin de un romance de mucho tiempo creen que conocer mundo se reduce a vestirse y maquillarse como secretaria de programa de entretenimientos y salir de cacería para terminar a las seis am en una amueblada de la calle Bacacay con un sujeto que se cree el más capacitado asador y director técnico de la selección de fútbol, que no consigue una erección a raíz de demasiados fernet con Coca Cola. Mujeres que no implican ningún desafío. Admiradoras de la chica obesa que habla abiertamente de sexo en Cosmopolitan TV, predicando la sexualidad como un espacio de libertad cuando en todo caso funciona como examen, como mecanismo de control. No en vano alguien definió la pornografía como el sueño casto y no erótico que tiene el cuerpo sobre sí mismo.

Para cuando las parejas ya establecidas y en proceso de one night stand se paraban del sillón en busca de un espacio más íntimo, parecía que los solteros tendrían el resarcimiento de estirar sus piernas sin la necesidad de ponerse de pie en un lugar saturado, con fila de una hora de espera en la calle. Pero no. Inmediatamente tomaron asiento sin pedir permiso dos clásicas “parejas amigas”, una suerte de hijo obeso del gobernador de un estado pobre del medio oeste en compañía de una suerte de Silvia Pérez que descartó el yoga en pos de seguir chupando pijas, más una mojigata emputecida seguramente por su amiga junto a un movilero desempleado que bien podría llamarse Pipo Metroimedio. Ambas se pusieron a besarse y acariciar partes de su cuerpo en el contexto de una mesa con gin tonic y chistes de caballeros. Lo más parecido a Juan Carlos y su Rumba Flamenca irrumpiendo en las instalaciones del Hotel Sands durante un espectáculo del Clan Sinatra.

Alguien me preguntó una vez por qué seguir saliendo. Por qué buscar una solución a los problemas precisamente en el mismo espacio donde se originan los problemas. Tal por el placer de conducir sólo, pasadas las cuatro de la madrugada, por una avenida vacía, siguiendo la onda verde a ochenta kilómetros por hora.

Mientras en la radio suena una canción.